INTERCAMBIAR CASA EN VACACIONES, NUEVO MODELO DE ALQUILER TURÍSTICO
Cada verano son más los propietarios que prefieren prestar su vivienda a cambio de usar la de otro: un piso en Torremolinos por una casa en Comillas, una semana frente al mar por otra en la montaña. Esta práctica, que puede organizarse de forma directa o a través de plataformas especializadas, se consolida como una forma de viajar sin costes y sin convertirse en arrendador turístico. Pero su crecimiento plantea nuevos retos jurídicos y fiscales.
La dificultad surge al intentar trasladar al ámbito tributario una operación que no encaja del todo en las figuras tradicionales. El intercambio no genera ingresos directos, pero sí un beneficio en especie (el uso temporal de una vivienda ajena), lo que complica su posible encaje en el IRPF y en otros tributos.
El principal obstáculo es cuantificar el valor económico del intercambio. “No es fácil valorar y cuantificar la existencia de un rendimiento en estos casos, y los posibles gastos deducibles, que es lo que tributaría al fin y al cabo en el IRPF”
Además, surgen dudas con otros tributos como el IVA o el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP): “No está claro qué gravar, ni si se pone de manifiesto capacidad económica (art.31 CE). Y si no hay capacidad económica, no puede haber gravamen”.
Por ahora, la Agencia Tributaria no ha mostrado interés en regular ni controlar estas operaciones.
El ''home swap'' queda también al margen de la normativa turística que regula los alquileres vacacionales, ya que no implica una transacción económica ni la explotación profesional de la vivienda. Esta situación lo convierte en una práctica difícil de supervisar y, de momento, fuera del radar de las comunidades autónomas, que son las competentes en materia turística.
A diferencia del alquiler vacacional, donde las plataformas deben cumplir con requisitos de registro, identificación fiscal o comunicación a Hacienda, el intercambio de viviendas se apoya en la reciprocidad y la confianza mutua. Los acuerdos suelen formalizarse de manera privada entre particulares o mediante webs que ponen en contacto a los usuarios, pero sin intervención administrativa.
El intercambio de viviendas se consolida como una alternativa sostenible y económica al turismo tradicional. Permite viajar reduciendo costes, aprovechar mejor los recursos existentes y fomentar un turismo más colaborativo y de menor impacto. Sin embargo, su expansión deja a la Administración ante un dilema: cómo integrar un modelo basado en la reciprocidad sin desvirtuar su espíritu colaborativo.
De momento, el ''home swap'' sigue en tierra de nadie: sin ingresos, sin impuestos y sin regulación específica, aunque cada vez más presente en el mapa vacacional español.
Existen varias plataformas y clubes de viajeros de intercambios de casas, por ejemplo, Home Exchange es una de las líderes, con 200.000 usuarios en el mundo, 30.000 de ellos en España.
En el Far d'Alexandria, nos gusta el espíritu colaborativo, la confianza y el respeto, por ello, aquí os dejamos webs para saber más y algunos artículos publicados:
https://www.homeexchange.com/es/
https://nomada.co/es/nomada-digital/plataformas-home-exchange/
https://www.youtube.com/watch?v=JhZ3msk9YeM
Fuente: Idealista News y elaboración propia